🔵A inicios de enero de 2025, más de 200 empleados recibieron telegramas de despido, una medida que pone en peligro el funcionamiento de la institución que en 2024 atendió a casi 100.000 usuarios🔴
El Hospital Nacional de Salud Mental Laura Bonaparte, ubicado en Buenos Aires, atraviesa una crisis que afecta tanto a sus trabajadores como a los pacientes que dependen de sus servicios. Este hecho ha generado una profunda preocupación en el sector de la salud pública y en la comunidad en general, ya que se trata de uno de los pocos centros especializados en salud mental y adicciones en el país.
Los despidos masivos, que incluyen a profesionales esenciales como psicólogos, psiquiatras, médicos, odontólogos y farmacéuticos, no solo afectan las condiciones laborales de los trabajadores, sino que también ponen en riesgo la calidad de la atención que reciben los pacientes. Ante esta situación, los empleados del hospital se han organizado en asambleas abiertas, donde han expresado su firme rechazo a los despidos y al intento de cierre parcial de la institución. Los trabajadores han destacado la importancia de la continuidad de los tratamientos, particularmente para las personas con trastornos mentales graves y adicciones.

ATE y otras organizaciones sindicales se han manifestado en defensa del hospital y de la salud pública. En enero de 2025, los trabajadores convocaron a una nueva jornada de protesta, en la que reiteraron su exigencia de la reincorporación de los despedidos y la garantía de continuidad para el hospital. Los gremios también han denunciado que las políticas de ajuste del gobierno, que incluyen recortes en los servicios de salud, tienen un impacto directo en los sectores más vulnerables de la población.
Este conflicto no es nuevo. En octubre de 2024, el gobierno había anunciado una «reestructuración» que implicaba el cierre de los servicios de guardia e internación del hospital, lo que desató una ola de protestas entre los trabajadores. Aunque en ese momento se logró frenar parcialmente la medida, los recientes despidos y la falta de claridad sobre el futuro del hospital le ponen picante y tensión a la situación.
