🔵En una exposición inédita por su contundencia, referentes de distintos sectores productivos coincidieron en Diputados en un diagnóstico alarmante: caída del consumo, destrucción del empleo y una apertura comercial que golpea de lleno a la industria nacional🔴
La Comisión de Economía de la Cámara de Diputados se convirtió en caja de resonancia de una crisis que atraviesa a toda la economía real. Bajo el título “Situación de la economía y el empleo: panorama federal”, empresarios, trabajadores y representantes sectoriales expusieron un escenario marcado por la recesión, la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro generalizado de la actividad productiva.
La combinación de caída del consumo, aumento de costos, tasas de interés elevadas y apertura importadora está generando un impacto profundo en la industria argentina. Desde la línea blanca hasta el sector textil, pasando por la metalurgia, alimentos y servicios, no hubo sector que escapara al cuadro crítico.
La presidenta de la comisión, Julia Strada, sintetizó el momento con una advertencia: “La Argentina hoy está atravesada por la ruptura de todas sus cadenas productivas y despidos a lo largo y a lo ancho del país”. En ese sentido, reclamó una intervención urgente del Congreso para frenar el deterioro y sostuvo que la situación requiere consensos políticos amplios.
Uno de los ejes más sensibles fue la denuncia sobre el avance de las importaciones. Empresarios alertaron sobre prácticas de competencia desleal, subfacturación y falta de controles estatales. “Estamos siendo invadidos por productos de China”, graficó Dante Choi, titular de Peabody, quien cuestionó la ausencia de fiscalización y advirtió que, en estas condiciones, “no hay industria que pueda defenderse”.
Desde el lado de los trabajadores, los testimonios expusieron el costado más crudo de la crisis. Pablo Sigot, empleado de una firma en conflicto, relató un escenario de abandono empresarial que ya lleva casi dos meses: “Somos 140 familias que queremos trabajar. Nos dicen que nos reconvirtamos, pero no hay dónde. Queremos trabajo de verdad”. La frase sintetizó el drama de miles de trabajadores frente a un mercado laboral cada vez más cerrado.
En paralelo, industriales cuestionaron la falta de medidas de alivio para la producción local. Luciano Galfione, referente del sector textil, remarcó que mientras no se reducen impuestos a quienes producen en el país, sí se favorece indirectamente a competidores externos. A esto se sumó la preocupación por la caída de herramientas de protección, como el levantamiento de medidas antidumping, que dejó expuestos a sectores clave.
La jornada expuso la crisis, la cual ya no distingue entre empresarios y trabajadores. Ambos sectores coincidieron en que el actual esquema económico está erosionando el entramado productivo, debilitando el empleo y empujando a la industria hacia un escenario de retroceso.
