🔵La conducción de la CGT resolvió avanzar hacia un esquema de protesta inspirado en el modelo francés. La estrategia, consensuada entre los popes, apunta a concentrar acciones en puntos neurálgicos del Estado para potenciar la masividad y la visibilidad del plan de lucha contra el Gobierno nacional🔴
La CGT comenzó a darle forma a una nueva etapa de su plan de lucha. En la reunión del Consejo Directivo realizada este jueves, la conducción cegetista acordó avanzar hacia una modalidad de protesta que, en la interna sindical, ya es definida como un «paro a la francesa».

El objetivo es modificar el formato tradicional de las medidas de fuerza y trasladar el eje del conflicto hacia lugares de fuerte impacto político e institucional, algo como lo que se viene hablando desde hace tiempos en el seno de las diferentes confederaciones. La consigna que predominó durante el encuentro fue «visibilizar en lugares puntuales», con acciones concentradas en organismos clave de la administración nacional.
Entre los puntos que aparecen en el esquema de protesta figuran el Banco Central, Casa Rosada y distintos ministerios, donde la central obrera buscará hacer sentir con mayor fuerza sus reclamos frente al Gobierno de Javier Milei.
La intención de la conducción cegetista es sumar masividad y visibilidad a las medidas, combinando movilizaciones y acciones focalizadas en edificios estratégicos, una metodología inspirada en las protestas desarrolladas por los sindicatos franceses, que privilegian la ocupación del espacio público y la presión constante sobre los centros de decisión política.

La definición representa un cambio en la estrategia de la central obrera. Más que limitar el conflicto a un paro general de 24 horas, la CGT apunta a sostener la presencia en las calles y aumentar el costo político para el Ejecutivo mediante intervenciones de alto impacto simbólico.
Aun resta que la central obrera de a conocer el cronograma y la modalidad definitiva de las acciones, y el inicio de una etapa en la que la central buscará combinar la capacidad de paralizar actividades con una presencia mucho más visible en los principales centros del poder político y económico.

