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Una clase política que responsabiliza a los docentes pero, los pibes, ¿comen?

María Eugenia Vidal comenzó como es su característica. Dura. Tenaz en su discurso y desafiante. Con un tono aguerrido, el mismo que hoy la posiciona con una imagen más solida que la del propio presidente de la nación.

En la apertura legislativa de ayer, habló mayormente de los docentes, hizo un repaso de estadísticas de ausentismos, de licencias truchas -por eso reflotaron el caso de Juan Carlos Olenczuk, un psiquiatra que entregaba certificados de insania a mansalva que ya había sido denunciado en la gestión de Daniel Scioli y Cambiemos lo sacó de las tinieblas en medio de la discusión paritaria-. “Es evidente que muchos de nuestros chicos no están aprendiendo», lanzó la mandataria bonaerense. Arrojó datos como el 88% de los alumnos de la escuela pública que no “pueden hacer operaciones básicas” y del 64% que “tiene dificultades para comprender textos”. Que los docentes cobraron el año pasado aun con  faltas. Que los docentes gozaron de una paritaria que les superó la inflación aun con 17 días de paro. «Claro que el salario de los maestros no puede perder poder adquisitivo, no lo hizo durante toda nuestra gestión. Con y sin cláusula gatillo los salarios docentes equipararon a la inflación en los últimos dos años». El 17% de ausentismo sobre el 5% en las escuelas privadas….en fin. Pero realmente la pregunta es si los docentes son los responsables de que los pibes no aprendan…..

Haciendo un breve repaso (para no aburrir al lector). Podríamos pasear brevemente por los índices de pobreza en la Argentina. Si un chico no come, es más difícil que pueda desarrollar el tejido orgánico denominado materia gris. Si sus padres no trabajan, o tienen salarios por debajo de la línea de la pobreza, las necesidades básicas de su alimentación se van a volver deficitarias, por lo que no tendrá los nutrientes necesarios. Si un chico no puede ir al médico, una enfermedad de tipo “común” puede transformarse en “grave” si no se la atiende correctamente, por lo que la Salud también es un periférico importante a la hora de desarrollar su capacidad cognitiva. Si un chico no tiene acceso a la recreación, la parte lúdica que acompaña a la niñez y adolescencia, será muy complicado ese crecimiento y paso por una de las etapas más cortas en la vida de un ser humano (pocos años somos niños, pocos años somos adolescentes, y muchos años somos adultos, por es importante aprovechar los primeros años, ¿no?). Sin un traslado acorde, el chico no llega al colegio (lo mismo pasa en la universidad ¡eh!, con los aumentos en el transporte). Es verdad, existen los boletos estudiantiles, pero con todo lo mencionado anteriormente, llegar a este punto es, cuanto menos, mas difícil. Si esa madre es víctima de violencia de género, el foco de su preocupación será seguramente otro y no que su hijo vaya al colegio (muchas madres que padecen este calvario no quieren despegarse de sus hijos por miedo). Si la droga manda en el barrio y entra a cada hogar, muy probablemente esa sustancia llegue al chico y no hace falta mencionar lo que sucede cuando a ese pibito le ponen un libre en frente. Si la comida de los comedores infantiles (para los chicos que llegan a ese lugar) es deficitaria, no alimenta, no nutre, no aporta lo necesario para el desarrollo, también es difícil. Si a los hogares de nuestro país, para los chicos que no tienen uno propio, les faltan frazadas para el inverno, o tienen directores abusivos, o tienen alguna de las cualidades mencionadas anteriormente, no solo hay más chicos en la calle, sino que, sí claro, la deserción escolar es aun mayor.

En fin, la lista sería interminable. ¿Hay docentes que faltan? Sí, claro. ¿Hay docentes que abusan de ello? Si claro. ¿Hay una clase política no gobierna con la sensibilidad necesaria para atender estas necesidades? También. ¿Los docentes son plenamente responsables de la deserción escolar? No. ¿Los docentes son culpables de los calvarios que sufren las clases más vulnerables de este país? Tampoco.

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