🔵La seccional platense de Gastronómicos denunció fraude laboral, registración irregular, millonarias deudas con la obra social y aportes sindicales, además de presuntas maniobras para eludir obligaciones patronales. Detrás del conflicto aparece un holding que en tres décadas construyó una de las estructuras gastronómicas más importantes de la provincia de Buenos Aires🔴
La disputa entre la seccional La Plata de UTHGRA y el Grupo Apunto dejó de ser un conflicto gremial circunscripto a una empresa para transformarse, según el sindicato, en un caso emblemático sobre las condiciones laborales que atraviesan buena parte de la actividad gastronómica. La organización declaró el estado de alerta y lucha y sostuvo que se agotaron todas las instancias de diálogo con la empresa y las gestiones realizadas ante las autoridades laborales.
El centro de la denuncia es el Grupo Apunto, un holding gastronómico fundado hace más de treinta años por Carlos y Marcelo Leuzzi que, con el paso del tiempo, construyó una red de más de 46 establecimientos distribuidos entre La Plata, City Bell, Pinamar, Cariló, Valeria del Mar, Mar del Plata y Miami, según refleja su sitio web. Bajo su órbita funcionan marcas como Baxar Mercado, Paesano, Perla & Co., Masse, Foodie, Runnie’s, El Porteño, Temple, Nina y la tradicional Confitería París, entre otros emprendimientos vinculados a la gastronomía, el catering y la formación profesional.

Ese crecimiento empresarial es, precisamente, uno de los aspectos que UTHGRA coloca en el centro de sus cuestionamientos. Según la organización, detrás de una de las principales estructuras gastronómicas de la región existiría un esquema de contratación que perjudica a cerca de 950 trabajadores. El gremio afirma que la mayoría del personal figura registrado por media jornada pese a cumplir ocho horas diarias, una modalidad que implicaría una vulneración de derechos laborales con impacto directo sobre salarios, aportes previsionales, aguinaldo, vacaciones, indemnizaciones y futuras jubilaciones.
La denuncia no se limita a la registración. UTHGRA sostiene además que los salarios percibidos por numerosos trabajadores rondan los 400.000 pesos mensuales, cifra que considera incompatible con las jornadas efectivamente trabajadas y con las escalas salariales establecidas por el convenio colectivo del sector. A ello suma una acusación de fuerte impacto económico: una deuda superior a 1.000 millones de pesos en concepto de aportes sindicales y contribuciones a la obra social.

Para el gremio que conduce a nivel nacional Luis Barrionuevo, esas presuntas irregularidades no sólo afectan el bolsillo de los trabajadores. También comprometen el financiamiento del sistema solidario de salud administrado por las obras sociales sindicales y debilitan la capacidad de representación de las organizaciones gremiales. En el modelo argentino de relaciones laborales, los aportes y contribuciones constituyen uno de los pilares que sostienen prestaciones médicas, programas sociales y estructuras de asistencia para miles de afiliados. Por eso, cuando un sindicato denuncia el incumplimiento de esas obligaciones, el conflicto trasciende la discusión salarial y adquiere una dimensión institucional.
Otro de los aspectos que UTHGRA la Platra considera centrales es la utilización de distintas razones sociales para operar los establecimientos. Según la organización, esa modalidad dificultaría la identificación del verdadero empleador y permitiría fragmentar responsabilidades laborales, previsionales y sindicales. Se trata de una práctica que, cuando es denunciada, suele ser objeto de análisis judicial para determinar si existe una unidad económica de dirección y administración que obligue a responder solidariamente por las obligaciones laborales.

El gremio también denunció presuntas amenazas a trabajadores durante inspecciones laborales, una acusación que calificó como grave y que, según informó, forma parte de las actuaciones impulsadas por la organización. Hasta el momento, el Grupo Apunto no difundió públicamente una respuesta a esas afirmaciones.
La dimensión del Grupo Apunto convierte este conflicto en un caso de especial interés para el movimiento obrero. Si las denuncias formuladas por UTHGRA encontraran respaldo en las actuaciones administrativas o judiciales, no se trataría únicamente de un diferendo entre una empresa y un sindicato, sino de un antecedente con potencial impacto sobre una parte significativa de la actividad gastronómica bonaerense. Para la organización gremial, la discusión excede a un empleador: pone en debate el modelo de relaciones laborales que pretende consolidarse en uno de los sectores con mayor generación de empleo de servicios.

