🔵El Indec informó que la pobreza llegó al 32,3% en el primer semestre de 2026 y la indigencia, al 7,5%. El centro de estudios señala que detrás del dato hay salarios que no alcanzan, más desempleo y ayudas sociales que pierden poder de compra. También plantea reparos sobre cómo se mide la pobreza🔴
La pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026 y la indigencia llegó al 7,5%, según los datos del Indec. Frente al semestre anterior, los dos indicadores subieron: la pobreza avanzó 4,1 puntos y la indigencia, 1,2. Es tremendo el deterioro de los ingresos y la metodología oficial sigue generando mas dudas que certezas.
Uno de los puntos que cuestiona el análisis realizado por el CEPA es que los cambios en la Encuesta Permanente de Hogares habrían mejorado el registro de ingresos no laborales, como la Tarjeta Alimentar, las pensiones y el Progresar. Para el centro de estudios, esa mejora en la captación puede explicar parte de la baja de la pobreza que se había observado en períodos anteriores, sin que necesariamente represente una mejora equivalente en las condiciones de vida.
También advierte que la Canasta Básica Total —la que fija la línea de pobreza— podría estar subestimada porque su actualización no reflejaría adecuadamente el peso de servicios y transporte. Según CEPA, esos gastos aumentaron con fuerza y, si la canasta no los acompaña, algunos hogares pueden quedar estadísticamente por encima de la línea de pobreza aunque sus ingresos sigan ajustados.
En cuanto a los ingresos, el informe señala que el RIPTE cayó 2,7% en términos reales durante el primer semestre frente a los seis meses anteriores y 1,3% en la comparación interanual. El desempleo promedió 7,9%, por encima del 7,1% del semestre previo. Además, toma como referencia el salario mínimo para analizar a los trabajadores no registrados y calcula que perdió 11% de poder adquisitivo frente al primer semestre de 2025.
El deterioro también aparece en las ayudas destinadas a los sectores de menores ingresos. CEPA estima que la Tarjeta Alimentar perdió 6% de poder de compra interanual, mientras que los planes sociales cayeron 24,7% y la jubilación mínima con bono, 5,3%. En paralelo, la relación entre el salario neto mediano del empleo privado registrado y la canasta básica total bajó a 90,8%: esto significa que, para un hogar que depende únicamente de ese ingreso, el sueldo de la mitad de esos trabajadores no alcanzaría a cubrir la canasta.
El informe suma así una advertencia: el número de pobreza no alcanza, por sí solo, para describir cómo llegan las familias a fin de mes. Para CEPA, además de la suba que muestran los datos oficiales, hay que mirar el empleo, la pérdida de poder adquisitivo y qué gastos quedan efectivamente reflejados en la canasta con la que se mide la pobreza.

