La consultrora Zentrix elaboró un informe en el que registra malestar salarial, pesimismo y un rechazo mayoritario a la gestión de Milei. Pero ese descontento no garantiza respaldo al peronismo, atravesado por la pelea entre kicillofistas y camporistas, el desafío federal y los distintos alineamientos sindicales
El sueldo no alcanza, el futuro genera más preocupación que entusiasmo y el Gobierno tiene más rechazo que aprobación. Ese es el escenario que dibuja el Monitor de Opinión Pública de septiembre de Zentrix: el 81,8% de los consultados considera que su salario no le está ganando a la inflación y el 57,4% se siente pesimista sobre el futuro de la Argentina. Para el peronismo, la pregunta cae de madura: ¿cómo puede representar ese malestar si todavía no logra resolver qué propone y cómo ordenar sus propias diferencias?
La distancia entre los números oficiales y lo que se siente al hacer las compras también aparece en el estudio. El 67,1% considera que el dato de inflación del INDEC no refleja los aumentos que percibe en su vida cotidiana. Eso no demuestra que la estadística sea incorrecta, pero sí expone una desconexión con la experiencia de buena parte de los encuestados. Ahí hay un desafío político concreto: explicar cómo mejorar los ingresos, recuperar el empleo y aliviar las cuentas. Dar por hecho que el enojo con Milei terminará en un voto peronista sería una lectura cómoda y, sobre todo, riesgosa.

El Gobierno conserva un respaldo que obliga a mirar la encuesta completa. La gestión de Milei registra un 56,8% de desaprobación y un 35,2% de aprobación, pero esta última subió tres puntos respecto de agosto. También creció el rechazo, desde el 54,1%, mientras se redujo el sector que no aprueba ni desaprueba. Kicillof, por su parte, tiene un 38,2% de imagen positiva y un 53,6% de negativa. Son preguntas distintas —gestión presidencial e imagen personal—, aunque ambas muestran dificultades para ampliar apoyos. Ninguno de esos indicadores equivale a intención de voto, y el peronismo haría mal en confundir desgaste oficialista con confianza opositora.

Sobre ese escenario pesa la disputa entre el kicillofismo y La Cámpora, que expresa la posición de Cristina Kirchner en su enfrentamiento político con el gobernador. La pelea por la conducción amenaza con ocupar más espacio que la discusión sobre una alternativa de gobierno. El problema no es que existan diferencias, sino qué se hace con ellas: si cada sector busca debilitar al otro para quedarse con el control, puede terminar achicando lo que pretende conducir. Una interna puede ordenar al peronismo; una ruptura puede resultar funcional a Milei. Esa es la advertencia política que surge al poner el malestar social frente a la disputa opositora.

Además, el peronismo no termina en la General Paz ni puede resolver una candidatura nacional únicamente entre La Plata y el kirchnerismo. Kicillof necesita construir el acompañamiento de los gobernadores y referentes provinciales, sin darlo por descontado. Una lógica centralista, concentrada en los nombres propios, difícilmente alcance para una propuesta federal. Figuras como Juan Manuel Urtubey, Sergio Uñac, Gerardo Zamora o Ricardo Quintela podrían disputar ese lugar y empujar una competencia más amplia. No son candidaturas que esta encuesta mida: son alternativas posibles dentro de un espacio que deberá decidir si les da participación real a las provincias o solo les pide que acompañen.
En esa discusión queda otra pregunta: ¿qué papel adoptarán los dirigentes sindicales y sus distintos alineamientos? ¿Los más cercanos a Kicillof, los identificados con Cristina y quienes mantienen vínculos con referentes del interior llevarán esas diferencias a sus propias organizaciones? ¿O utilizarán su peso político para acercar posiciones? El sindicalismo tampoco es un bloque homogéneo. Las decisiones de sus conducciones pueden ayudar a construir un acuerdo o reproducir una pelea en la que cada sector termine atado a la suerte de su referente.
El desafío que el peronismo todavía tiene pendiente es convertir el descontento en una propuesta que genere confianza y encuentre una forma de resolver sus diferencias sin romperse. La consulta realizada por Zentrix aporta una fotografía del clima social, basada en 1.438 casos relevados entre el 22 y el 30 de septiembre, mediante una encuesta online de alcance nacional y muestra no probabilística. La lectura política corre por otro carril: mientras una parte importante de la sociedad expresa dificultades económicas y preocupación por el futuro, el peronismo corre el riesgo de seguir discutiendo quién encabeza antes de acordar hacia dónde quiere ir.

