🔵Un informe de la FEPEVINA advierte que el deterioro de las rutas nacionales es consecuencia de un vaciamiento deliberado de Vialidad Nacional. Durísimo informe de la organización🔴
El profundo desfinanciamiento, por muchos considerado direccionado e intencional, ha provocado un fuerte debilitamiento del sistema vial argentino, llevando las rutas argentinas a ser un riesgo real, el cual ya ha cobrado varias vidas humanas.
El vaciamiento deliberado de un organismo estratégico
El informe técnico elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional –FEPEVINA-, que conduce Fabián Catanzzaro, advierte que la crisis del organismo no responde a errores administrativos ni a limitaciones técnicas, sino a una decisión política deliberada de desmantelar la capacidad vial del Estado. Desde diciembre de 2023, el organismo atraviesa el proceso de vaciamiento más profundo desde su creación, con impacto directo sobre la seguridad vial, la producción y la integración territorial.
El intento de disolución de la DNV mediante el Decreto 461/2025 —finalmente rechazado por la Justicia y el Congreso— dejó al descubierto una ofensiva ideológica contra la infraestructura pública. Aunque esa disolución fue frenada, el informe sostiene que el vaciamiento continúa por vías más silenciosas pero igual de efectivas: expulsión de personal técnico, congelamiento salarial y asfixia presupuestaria sostenida.
Destrucción del capital humano
Entre diciembre de 2023 y comienzos de 2026, la DNV perdió más de 800 trabajadores especializados, entre ingenieros, laboratoristas, topógrafos, mecánicos y maquinistas. A ese número se suma un retiro “voluntario” que proyecta la salida de otras 900 personas, lo que representa cerca del 20% de la dotación total del organismo.
El informe advierte que esta pérdida no es recuperable en el corto plazo. Se trata de décadas de conocimiento técnico y territorial acumulado que se elimina sin un plan alternativo. A esto se suma un congelamiento salarial superior a los 15 meses, que licuó los ingresos y empujó a nuevas renuncias. El resultado es una Vialidad que existe formalmente, pero carece de capacidad operativa real para cumplir su función.

Ajuste presupuestario
El vaciamiento se consolida por la vía presupuestaria. El Presupuesto 2026 establece una caída real cercana al 75% respecto de 2023, mientras que durante 2024 y 2025 la DNV registró subejecuciones superiores al 50% en inversión vial. En el caso de obras conveniadas con provincias, la subejecución alcanzó niveles cercanos al 95%, según indica el informe de la federación sindical.
Programas críticos como repavimentación, mantenimiento estructural, seguridad vial y rutas nuevas muestran ejecuciones cercanas a cero. Todo esto ocurre sin caída de la recaudación y con créditos multilaterales vigentes del BID, BIRF y CAF, por los que el Estado pagó más de 133 millones de dólares en intereses y comisiones sin ejecutar las obras asociadas.
Una red vial que colapsa
Según las proyecciones del informe, sumados algunos datos oficiales, entre el 65% y el 70% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo. El abandono del mantenimiento preventivo aceleró el deterioro estructural, redujo la velocidad media de circulación a 60 km/h, incrementó los costos de operación vehicular y disparó la congestión en corredores productivos clave.
El documento advierte que el reemplazo del mantenimiento estructural por bacheos precarios no soluciona el problema: solo “administra el riesgo” hasta el próximo accidente. Cada kilómetro no mantenido hoy se convierte en un pasivo técnico y económico que multiplica el costo futuro de reconstrucción.

Muertes evitables
Entre 2022 y 2023, las muertes por siniestros viales aumentaron un 14%, alcanzando las 4369 víctimas fatales anuales según cifras oficiales. Organizaciones civiles estiman que el número real supera las 6.200 muertes por año.
La organización que lidera Cattanzzaro apunta las flechas directamente a la política al no declarar la emergencia vial. Las muertes en rutas no son inevitables; son el resultado de decisiones de ajuste que priorizan el ahorro fiscal de corto plazo por sobre la seguridad.
Rutas críticas y respuesta social ante la ausencia del Estado
El documento detalla numerosos corredores estratégicos en estado crítico, entre ellos las rutas nacionales 33, 151, 34, ,120, 136, 5, 3 y 7, entre otras, con altos niveles de deterioro estructural, tránsito pesado intenso y siniestralidad creciente. En muchos tramos, el bacheo dejó de ser viable y se requiere reconstrucción total. Este abandono comenzó a ser visibilizado por los pueblos y vecinos que, en muchos casos, se agruparon en las carreteras para protestar.
La conclusión del informe de FEPEVINA contraataca el desmantelamiento de Vialidad Nacional, como modo de señalar el ajuste y el abandono del Estado en una de sus funciones esenciales. El deterioro de la infraestructura vial genera costos económicos equivalentes al 1% al 3% del PBI, además de más muertes evitables, mayor desigualdad territorial y dependencia futura de concesiones sin control público.
