La Mesa Sindical advierte que más de 2 millones de trabajadores pagarán un tributo que castiga ingresos cada vez más deteriorados y expone una fuerte contradicción política
La Mesa Sindical denunció que la actualización del Impuesto a las Ganancias para el primer semestre de 2026 se apoya en una inflación “maquillada” y termina ampliando de manera directa la cantidad de trabajadores y trabajadoras alcanzados por el tributo. Según el documento, el impacto ya no recae solo sobre los salarios más bajos, sino que avanza con fuerza sobre los salarios medios, que pierden poder adquisitivo pero siguen siendo tratados como “ganancia”.

El Gobierno informó que los incrementos que regirán durante todo el semestre serán del 14,3%, y fijó nuevos pisos salariales para quedar exento del impuesto. Esos valores, medidos en salario de bolsillo, van desde $2.490.000 para un trabajador soltero sin hijos hasta $3.302.100 para un trabajador casado con dos hijos, pasando por escalas intermedias como $2.692.700 para un soltero con un hijo o $2.894.000 para un casado sin hijos. Para la Mesa Sindical, estos números están completamente desfasados frente a la realidad cotidiana.
El documento advierte además sobre el efecto de la llamada “tablita” de Ganancias: todo trabajador que supere una ganancia neta acumulada de $2.030.000 durante el primer semestre queda alcanzado por alícuotas que van del 9% al 35%, según su ingreso. Este esquema, denuncian, hará que más de 2 millones de trabajadores y trabajadoras paguen Ganancias, consolidando un impuesto que grava el salario en un contexto de pérdida sostenida del poder de compra.

La comparación con el costo de vida deja al desnudo la regresividad del sistema. La Mesa Sindical recuerda que la canasta familiar ya superó los $1.300.000 en diciembre de 2025 y continúa en ascenso, lo que achica peligrosamente la distancia entre los salarios bajos y los salarios medios, no por mejora de ingresos, sino por empobrecimiento generalizado. En ese marco, el salario vuelve a ser tomado como ganancia mientras las necesidades básicas quedan cada vez más lejos de cubrirse.
Este escenario expone una contradicción política evidente. Cuando Javier Milei era diputado nacional, votó a favor de eliminar la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia, en el marco de un proyecto impulsado en 2023 por el entonces ministro de Economía, Sergio Massa. Hoy, con Milei en la Presidencia, el impuesto vuelve a expandirse sobre los salarios. Para la Mesa Sindical, no hay confusión posible: el ajuste sigue pasando por el bolsillo de quienes viven de su trabajo, y cambiar la matriz impositiva dejó de ser una consigna para convertirse en una urgencia social.
