🔵Gerardo Martínez no descartó que la CGT implemente medidas de acción ante una eventual reforma laboral que no tenga el consenso de todas las partes🔴
La definición parte desde el secretario general de la UOCRA y único dirigente que participa del Consejo de Mayo: Gerardo Martínez. La reforma laboral es en estos tiempos la matrix de la existencia sindical.

Hasta el momento, los títulos mediáticos y adelantos fantasmagóricos son los que inundan las redes sociales y los portales de noticias pero la realidad indica que nadie conoce con certeza el famoso borrador de reforma laboral que pretende modificar las reglas constituidas en la Ley de Contrato de Trabajo.
“No hay consenso”, fue la definición de Martínez al salir de Casa Rosada en la ante última reunión del Consejo de Mayo, órgano creado por el presidente de la nación pero que se desarma ya que al liberal le molesta que se filtre la información que allí dentro se desprende: bienvenido a la política, Mr. President.
“No conozco ningún proyecto, conozco los anuncios y las intenciones ideológicas que tiene un sector del Gobierno llevado adelante como expositor, Federico Sturzenegger, veremos como sigue la marcha de este proceso”, indicó el constructor, señalando al ministro de Desregulación del Estado como principal responsable.
Durante la jornada de ayer, la CGT se reunió con el sector de las Pymes, enrolados en la CGERA y la CAME, y según trascendió, ni aun las cámaras empresarias estarían alineados con la posibilidad de implementar esta clase de reformas. También, una eventual modificación de la que se habla dentro del mundillo político, afectaría también la solvencia de las propias cámaras patronales, por lo que la negociación que llevan adelante las partes se vuelcan a torcer el rumbo y lograr acuerdos que le permitan a cada sector continuar funcionando como hasta ahora. La intención del Gobierno, como se pre visualiza, es individualizar las negociaciones y, por ende, debilitar las instituciones.
Termina el 2026 pero nada indica que culmine con paz, pan y menos, con trabajo. Tampoco con desarrollo y producción. Allí es donde la CGT deberá analizar los pasos a seguir si, encima de esto, se pretende modificar el sistema que rige al trabajo y por consecuencia, los nuevos trabajados sufrirán las consecuencias de ello.
