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La reforma laboral que se envía al Senado, «en nada se parece a la sancionada en Brasil»

La CGT desmintió que la reforma que consensuó con el Gobierno nacional se asemeje a la impulsada por Michel Temer, en Brasil. “No se parecen en nada”, coincidieron los miembros del Consejo Directivo.

El triunvirato cegetista aseguró ayer que el acuerdo por la reforma laboral “no desvirtuó la filosofía del derecho del trabajo y preservó la Ley de Contrato de Trabajo en sus aspectos doctrinarios esenciales”. Además, sostuvieron «en nada se parece a la legislación sancionada en Brasil».

En tanto, el jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, destacó hoy en una rueda de prensa en la Casa de Gobierno que el acuerdo logrado ayer con la cúpula sindical permitirá avanzar en «un nuevo marco de consenso muy amplio sobre la transformación de algunas normativas» laborales, de forma de «mejorar la capacidad de creación de empleo y de disminución de la informalidad y la litigiosidad».

La semana que viene, el nuevo anteproyecto se enviará al Senado, con los artículos sobre tercerizaciones, la reducción de las indemnizaciones y el llamado banco de horas ya excluidos luego de la negociación con la cúpula sindical. Esos «puntos en discordia» fueron dejados finalmente de lado por el Gobierno, lo que permitió alcanzar el acuerdo, ya que consensuar la reforma original hubiese significado modificar «la estructura y la filosofía jurídica del derecho del trabajo», según puntualizaron varios dirigentes del consejo directivo obrero.

«La CGT solo acordó principios básicos de la reforma laboral que pretende sancionar el gobierno, pero aún no firmó nada», aclaró un integrante del consejo directivo de la central obrera; en tanto el jefe de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y adjunto de la Confederación, Andrés Rodríguez, realzó «el consenso» logrado y el rol que cumplirá desde la semana próxima el Congreso Nacional. También destacó que, desde un principio, el blanqueo, la formación profesional y la Agencia Tecnológica de Salud fueron temas consensuados de forma rápida, a diferencia de los escollos sorteados en relación con la Ley de Contrato de Trabajo.

Para Héctor Daer, los consensos alcanzados despejaron los fantasmas de sanción de una reforma laboral a «la brasileña», y destacó el hecho de haber salvado «la integridad del derecho laboral» y «los derechos colectivos». «Hay ignorancia sobre los límites de la negociación por parte de aquellos que sustentan una posición más terminante. Lo acordado no es la reforma de Brasil. Hasta se eliminó del proyecto original el banco de horas. Habrá un mecanismo para que unos 900 mil trabajadores en relación de dependencia y no blanqueados puedan ser formalizados y reconocidos sus derechos individuales y los aportes previsionales», explicó el dirigente.