🔵La CGT para el país este jueves en una semana de movilización y reclamo multisectorial contra el modelo económico del Gobierno🔴
La semana arranca cargada de tensión social, con dos fechas que marcarán el pulso del conflicto: movilización en defensa de los jubilados el miércoles 9 y un paro general convocado por la Confederación General del Trabajo para el jueves 10 de abril.
El documento emitido por la central obrera tras la conferencia de prensa de este martes en la propia CGT, emitió un diagnóstico: el costo del ajuste —denuncian— recayó exclusivamente sobre los trabajadores activos y pasivos, mientras que el sistema financiero multiplicó sus ganancias. A ello suman la desarticulación del Estado, el abandono de la obra pública, el desfinanciamiento de áreas clave como salud y educación, y una represión sistemática de la protesta social, incluidos los hechos salvajes contra los jubilados.
Bajo la consigna “Los trabajadores paramos”, la CGT plantea demandas que van desde paritarias libres y homologación de convenios, hasta un aumento de emergencia a jubilados, un plan nacional de empleo, y el rechazo a las privatizaciones de empresas públicas como el Banco Nación y Aerolíneas Argentinas.

Gremios estratégicos del Transporte adheridos
La contundencia del paro general del jueves estará marcada por la adhesión de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte –CATT-, lo que garantizará la paralización de gran parte de los servicios estratégicos del país: no habrá trenes, subtes, vuelos ni operaciones portuarias durante toda la jornada.
Queda como excepción la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que una vez más juega un rol gris dentro del esquema de medidas de fuerza de la CGT. Aunque informó internamente su intención de sumarse, la UTA está alcanzada por un proceso de conciliación obligatoria en el marco de la discusión paritaria, lo que la condiciona legalmente. Su falta de adhesión —como ya es tradición en paros anteriores— vuelve a colocarla como una suerte de “oveja negra” dentro del mapa sindical del transporte y, por supuesto, será una de las herramientas del Gobierno para intentar vender su victoria durante el paro. Aunque…
Además, se suman los trabajadores municipales, lo que impactará en la parálisis de actividades administrativas en distritos de todo el país. También adhieren gremios de la alimentación, rurales, ferroviarios, aeronáuticos, portuarios, y sectores industriales, lo que amplifica el alcance territorial y económico de la medida. El impacto será fuerte, aunque el Gobierno se quede con el valor UTA.
El miércoles 9 de abril será el anticipo en la calle del clima de protesta. La movilización en favor de los jubilados —con el apoyo de la CGT, las CTA, movimientos sociales y fuerzas políticas— será multitudinaria y tendrá en el centro de la escena el reclamo por aumentos urgentes en las jubilaciones mínimas y la actualización de los bonos compensatorios.
El despliegue también pone bajo la lupa al Ministerio de Seguridad, ante la posibilidad de que se aplique el controvertido “protocolo antipiquetes”. El antecedente de la represión a manifestantes jubilados semanas atrás mantiene en vilo a los organizadores, que exigen garantías para movilizar sin violencia institucional, aun cuando la Justicia le dio la derecha a la CGT en una cautelar que obliga a la Policia de la Ciudad de Buenos Aires quien se encargue de custodiar el buen desarrollo de la marcha del #9A.
Desde la CGT insisten en que este paro no es solo una expresión gremial, sino una crítica profunda a la visión de país que encarna el actual Gobierno: una lógica individualista, de ajuste permanente y de subordinación externa. Por eso la convocatoria se extiende a trabajadores, estudiantes, comerciantes, productores, profesionales y empresarios, a quienes se les ha apoyado en sus respectivos reclamos oportunos, por eso se espera que sean estos los que en esta oportunidad salgan a la calle, nuevamente.
